LAS VENTAS | 22/05/2026
Saltó ‘Cantaor’ en cuarto lugar y, desde el primer momento
que le ves galopar y llegar al capote de recibo, te das cuenta de que estamos
ante un toro de categoría.
Impecable de trapío y hechuras; codicioso, bravo y de una
calidad extraordinaria.
Y es aquí, cuando este tipo de toros a una figura del torero
no se le escapan. Desde luego a Sebastián Castella, no. Lo ha demostrado en
sobradas ocasiones.
Su faena fue un compendio de su mejor tauromaquia: De los
cambiados iniciales por la espalda, le siguieron esa sucesión de pases por
abajo, de pecho y trincheras como sólo él sabe interpretar y con los que pone a
la plaza al revés.
Acoplado en todo momento, mandón y profundo, surgieron las
series de muletazos en redondo rematadas con monumentales pases de pecho. La
mano baja, el temple preciso, la bravura y la codicia de ‘Cantaor’ reducida al ritmo
que imponía el torero, una delicia.
Los naturales llevaron la faena al momento en el que Madrid
ya te está pidiendo las orejas. La gente puesta en pie cuando Sebastián se fue
a por la espada lo anunciaba por los cuatro costados.
Ay la espada. Aquí se desvaneció el triunfo, que no la extraordinaria
faena, realizada a un toro bravo de verdad, para el que asomó el pañuelo azul.
Sebastián, visiblemente afligido, dio, a su vez, otra
clamorosa vuelta al ruedo.
Noticias relacionadas:
Crónica fotográfica
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| El torero |
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| Cantaor |
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| El saludo a la verónica |
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| El cambiado por la espalda |
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| El natural |
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| El remate para salir airoso de la cara del toro |
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| El de pecho |
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| El muletazo |
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| Acople y profundidad para conducir a Cantaor detrás de la cadera |
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| Los naturales |
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| Los remates |
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| La gente en pie. Las dos orejas esperaban |
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| Y todo se desvaneció |
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| El reconocimiento a Cantaor |
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| La gravedad en el gesto |
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| La despedida |